Desenterrando la Verdad: La búsqueda de Ana Yerlis Agudelo, desaparecida por 21 años en La Guajira
Por: Ruth Trinidad Mendoza / 20-09-24
Su búsqueda llevó al equipo forense de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas UBPD, hasta una finca en Urumita, en la Serranía del Perijá, donde fueron encontrados sus restos enterrados bajo un enramado de guaduas y helechos silvestres.

Foto. Corresponsalías Populares
En septiembre de 2003, cuando el conflicto armado arreciaba en la región Caribe de Colombia, Ana Yerlis Agudelo, una adolescente de 15 años, oriunda de Hato Nuevo, La Guajira, quien había tomado la decisión de ingresar a la guerrilla de las antiguas FARC-EP; murió luego de un combate con la fuerza pública.
Yerlis, permaneció en la región montañosa de la Serranía del Perijá hasta su muerte en el año 2003. Sus compañeros, como era norma en la insurgencia, no dejaron el cuerpo abandonado, y este fue sepultado en esta zona remota, donde finalmente fue hallada 21 años después.
La búsqueda de Ana Yerlis llevó al equipo forense de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas UBPD, hasta una finca en el municipio de Urumita, en inmediaciones de la Serranía del Perijá, donde fueron encontrados sus restos enterrados bajo un enramado de guaduas y helechos silvestres.
La historia de Agudelo, la joven desaparecida hace 21 años en medio del conflicto armado, sigue resonando con fuerza entre sus familiares y la comunidad.
A pesar del tiempo transcurrido, sus hijos, Mary Margarita y Wesler, continúan cargando el peso de su ausencia, un dolor que niega a desvanecerse.
Ana Yerlis, dejó por ese entonces a dos pequeños; Mary Margarita, de un año de edad, y Wesler, de solo nueve meses, quienes desde entonces han vivido con el vacío de no tener a su madre a su lado.
Mary Margarita, quien hoy cuenta con 29 años, lucha por mantener vivos los recuerdos de su madre, aunque algunos de ellos no se desvanecen con el tiempo. “Cuando ella se fue, yo tenía un año.
Recuerdo haberla visto en tres ocasiones cuando la visitamos en las filas de las Farc-EP. Siempre nos recibía con abrazos y besos, demostrando cuánto nos amaba. Pero un día, simplemente, dejamos de ir a verla y nunca entendimos por qué. Años después, nos enteramos de su muerte”, relata con la voz entrecortada y los ojos llenos de lágrimas su hija Margarita.
“Estaba en el colegio cuando la profesora me llamó 'la hija de la difunta'. No entendía qué significaba hasta que llegué a casa y mi abuela me lo explicó. “Fue un momento devastador, comprendí por qué no habíamos vuelto a ver a mi mamá”.
A su lado, Wesler, quien guarda un silencio profundo, también comparte su dolor. “La última vez que vi a mi mamá tenía 13 años. Cuando supe que había muerto, lloré durante tres años, día y noche. ¿Cómo pudieron separarnos de ella cuando éramos tan pequeños?”, exclama, mientras observa con tristeza cómo el equipo forense de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) trabaja en la excavación que desenterrará los restos de su madre.
La UBPD ha registrado más de 5.200 personas desaparecidas en los departamentos de Cesar y La Guajira, y continúa haciendo un llamado a las familias que aún buscan a sus seres queridos desaparecidos en el marco del conflicto armado.
El cuerpo de Ana Yerlis será entregado al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses para su identificación definitiva, y posteriormente, será devuelto a sus familiares en un acto de entrega digna que cerrará, aunque no curará, una herida que ha marcado profundamente a su familia y a la comunidad de Hatonuevo.
Excombatientes de las extintas Farc-EP, antiguos compañeros de Ana Yerlis, participaron en la excavación, aportando información valiosa para recuperar lo que el conflicto arrebató hace más de dos décadas.